Ramón Sáez –un navagense de pro– comunicó a Juan Antonio Torres Gascón –Cronista Oficial que fue de nuestro pueblo– que había «piedras con letras» en el ribazo de una pequeña huerta con una higuera, situada enfrente de «La Palanca» –un puente de escasa altura que salvaba el río para pasar al Llano desde el camino al cementerio–.
Juan Antonio, sus hijos —Juan Antonio y Michel— y su padre —Teodoro Clemente Torres Villalba— se entretuvieron en encontrar los fragmentos que ahora tenemos.
De la lectura del texto que realiza la arqueóloga P. Vañó, se deduce que sería la sede del Ayuntamiento a partir de finales del s. XVIII en el lugar que ocupó anteriormente la Casa de la Señoría y que se hizo con «el sobrante» de una partida económica, destinado a tal fin.